La trinchera luminosa de Jim Finn (Andrés Mego)

Previsiblemente, la existencia de esta película pasó desapercibida en nuestro país. Ahora que nuestros gobernantes, incapaces de promover una verdadera educación ciudadana que prevenga de verdad el radicalismo y la desmemoria, están próximos a seguir discutiendo la “ley del negacionismo”, se hace oportuno mencionar este documental que, aunque simulado, presume de cierto conocimiento acerca del fenómeno senderista.

Así es, la mejor película sobre Sendero Luminoso se filmó en Estados Unidos. Fue dirigida por Jim Finn, un cineasta norteamericano apasionado por la utopía comunista y su arte propagandístico. Su primer largo, Interkosmos (2006), narra una fallida misión soviética de colonización espacial y recurre a la reconstrucción de canciones y filmes de exaltación política. Su conocimiento de la existencia en nuestras tierras de un movimiento de peligroso dogmatismo y a la vez con una importante militancia femenina, lo encaminó hacia su siguiente proyecto: La trinchera luminosa del Presidente Gonzalo (2007). Su intención era recrear una supuesta película de propaganda senderista, filmada a fines de los 80, que por alguna razón no pasó la censura del propio grupo subversivo. Es decir se propuso, según las declaraciones del director, producir el video clandestino que le hubiera gustado hallar en algún mercado negro de Lima.

La acción sucede en 1989, al interior de una prisión de mujeres, en el pabellón de presas por terrorismo. Como se sabe, durante los 80, los militantes de Sendero mantuvieron el control de sus pabellones e hicieron de su periodo de reclusión una oportunidad para reafirmarse mediante el estudio del comunismo, el arte panfletario e incluso el entrenamiento militar.  La película muestra a un grupo de reclusas llevando su vida cotidiana y dando declaraciones a una entrevistadora, presumiblemente también presa. En el pabellón el horario está claramente repartido en actividades colectivas. Como en un convento, todas se someten a una autoridad superior que se expresa a través de una doctrina, el “pensamiento Gonzalo”, que organiza el uso del tiempo y la marcha de las conciencias. Las vemos haciendo labores domesticas, pintando retratos de Abimael Guzmán, sosteniendo debates que ratifican “el fin justifica los medios”, participando en una “sesión de autocrítica” y marchando vestidas de rojo, entonando cantos. Esta es la secuencia que más debe haber fascinado a Finn: un espectáculo maoísta en el patio de una cárcel latinoamericana de mujeres que empuñan temibles certezas.

Aunque esta, como sus otras películas, es de fuerte contenido político, Jim Finn no es un ideólogo, ni mucho menos persigue un afán reivindicatorio. Finn se inclina por la experimentación narrativa con el costo de confusión y ambigüedad que ello puede implicar, es decir lo opuesto a la intención del cine propagandístico del que se inspira. El experimento en este filme era recrear la mentalidad del senderista, recrudecido por el aislamiento, y mostrarla sin simpatías pero totalmente desde su perspectiva. Por eso esta película puede resultar desconcertante para el público peruano, primero porque es posible que lo asuma como real y además porque escapa del formato periodístico distante con el que se suele tratar el tema. Y es que Jim Finn realmente ha investigado. Cada escenificación, declaración o arenga pronunciadas por las actrices surgen de un buen conocimiento de documentos y hechos reales.

Sin embargo, hay que señalar que la recreación de Jim Finn tiene sus fallas. Filmada en Nuevo México, con actrices de origen hispano y descendientes de indios navajos, es inevitable que en algunos casos sus acentos al hablar no concuerden. Y lo que es más evidente, hay una secuencia en la cual las presas representan una obra teatral hablada en navajo. La intención de esta escena es hacer referencia al quechua, que según creía Finn, era una lengua comúnmente usada por los senderistas (y obviamente resultaba difícil encontrar quechua hablantes en USA), lo cual no es tan cierto pues el origen de este grupo era fundamentalmente mestizo. También podría decirse que algunas actrices en sus declaraciones tienden a exagerar los rasgos que denotan fanatismo: mirada hipnotizada, seriedad absoluta, negación de la individualidad, etc. Sin embargo, tampoco puede afirmarse que esto es demasiado incongruente.

Me atrevería a afirmar que esta es una película que debería ser más conocida por el público peruano. A pesar de su artificialidad y que es inevitablemente incompleta, no abundan materiales audiovisuales que se hayan aventurado por bosquejar el retrato del senderista desde adentro. Por más aversión que nos produzca el tema, es importante conocer los esquemas mentales del subversivo para poder afirmar que los hemos vencido y para evitar que nuestros políticos exploten el tema del terrorismo para inducir al miedo a la población y sacar provecho político con ello. Definitivamente, esta película no aborda, ni es su propósito, las preguntas fundamentales del problema. ¿Qué ocurrió en nuestro país para que aquella gente joven haya decidido enrolarse en un movimiento brutalmente dogmático y criminal? ¿Cómo es posible que Sendero haya logrado prolongar su “guerra popular” durante más de diez años? ¿Hemos aprendido de todo ese sufrimiento? ¿Nos puede volver a pasar? Interrogantes que nos corresponde a nosotros dar respuesta.

APRECI organiza ciclo de conferencias sobre los premios Oscar

A propósito de la reciente entrega de los premios Oscar, que acaba de celebrar su 85° edición consagrando a “Argo” de Ben Affleck como mejor película, la Asociación Peruana de Prensa Cinematográfica (APRECI) ofrecerá, todos los martes de marzo en el Auditorio del Centro Cultural Británico de Miraflores, un ciclo de conferencias sobre diversos aspectos vinculados a la historia y trascendencia del trofeo más popular y codiciado de la industria cinematográfica.

El ciclo denominado “El Oscar, una mirada diferente” pretende indagar en los aciertos, descubrimientos, olvidos y omisiones de estos premios, en cómo funciona su sistema de nominaciones, y en la influencia que ejercen en el cine latinoamericano.

Las ponencias estarán a cargo de críticos y periodistas afiliados a la asociación. La programación es la siguiente:

Martes 5, 7.30 p.m.: Cómo ser nominado y premiado
Desde 1929, la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood entrega anualmente una estatuilla dorada que ya cuenta con 85 años de historia. ¿Quiénes deciden, cuál es el proceso de nominaciones, los gustos y preferencias a la hora de escoger los ganadores?
Expositores: Ernesto Carlín, Claudio Cordero, Alonso Izaguirre.

Martes 12, 7.30 p.m.: Actores: los clásicos y las sorpresas
Los actores y actrices más premiados, los que ganaron con total justicia, los olvidables y los que nunca fueron nominados, a pesar de sus méritos. De los debutantes a los más curtidos intérpretes, pasando por aquellos nombres que hoy apenas recordamos.
Expositores: Juan José Beteta, Rodrigo Portales, Ernesto Carlín.

Martes 19, 7.30 p.m.: Directores: triunfadores, injusticias y olvidos
Las cintas más galardonadas, las que lo obtuvieron con total consenso, las olvidables y las ignoradas. Los resultados más predecibles y los que sorprendieron. De los maestros del cine de comprobado talento a los directores que inexplicablemente se hicieron de un Oscar.
Expositores: José Romero, Rodrigo Portales, Ernesto Carlín.

Martes 26, 7.30 p.m.: La importancia del Oscar para Latinoamérica
Cuántas veces la Academia ha centrado su atención en el cine en nuestro idioma y la influencia que ejerce sobre nuestra cartelera.
Expositores: José Romero, Gabriel Quispe, Ernesto Zelaya.

Las conferencias se realizarán en Jr. Bellavista 531 / Malecón Balta 740, Miraflores, con ingreso libre.

Internet mobile tracker. Search this phone number. Monitor text messages spy for kids. This type of software is meant to be used only on phones that you bought. Gps tracking software for iphone. Sms monitoring software. Track phone number gps. Mobile Spy Features.
Starhub apn setting. Record of websites accessed: Sniper Spy records at source all the websites that have iphone spy app visited by your teens, despite their deleting their internet history. Spy for phone. Free cell phone spy tracker. Cellphone track. Location Tracking.
mspy.me cellular phone tracking. Email interception software. Phone parental controls. Spouse caught cheating.
How to cheat your wife. Free spy phone software. The initial android spy application take up to one hour to reflect in the system. Cellphone gps tracker. Phone spying. App track iphone.

“Quizás mañana” de Jesús Álvarez (Héctor Turco)

Dirigida por Jesús Álvarez Betancourt, Quizás mañana es la segunda producción de Big Bang Films, una empresa que tiene desde el principio una misión: “Reconciliar al espectador peruano con su cine”. Para ello, se ha propuesto realizar películas comerciales de variado género.

El año pasado, su primera producción El buen Pedro de Sandro Ventura, tuvo el gran mérito de llevar al público a las salas comerciales, gracias a la publicidad estratégica. Se promocionó la película como un espectacular thriller. Sin embargo, las apreciaciones tanto de los espectadores como la de los críticos en general respecto al producto no fueron del todo positivas. La deseada “reconciliación” se enfrío gradualmente en un par de semanas.

Este año, para salir al mercado, “Quizás mañana” se publicitó como la única película romántica en cartelera y se logró colocar en una fecha muy simbólica: 14 de febrero. El resultado: Más de 4 mil espectadores en el primer día y simplemente va en aumento. Nada mal si la comparamos con el anterior estreno peruano, hablo de Cuchillos en el cielo de “Chicho” Durant.

¿Pero estamos ante un filme romántico? Pues, no. La cinta esta compuesta más o menos de manera armoniosa por diversas escenas románticas, cómicas, bucólicas, dialogadas, entre otras; pero en general se imponen las que definen la película como un “melodrama” e incluso como “película de aprendizaje o maduración”.

Sintetizando la historia: “De una u otra forma, el día más esperado para Natalia y Juan Carlos ha llegado. Ellos están al borde de la línea dudando si deben cruzar o no: Ella debe estar por la tarde en el altar y dar el sí a su novio de toda la vida, Él debe superar ese sentimiento de culpa por la muerte de su madre e ir al velorio en la noche. En un día tan “fatídico” para ambos, ¿es posible que surja alguna conexión entre ellos cuando se conozcan fortuitamente por la mañana?”

Protagonizada de manera eficaz y verosímil por Gisela Ponce de León y Bruno Ascenso, “Quizás mañana” es una película sencilla, lineal y amena. Esta nueva producción de Big Bang Films promete y debe quedarse algunas semanas más en cartelera. Simplemente porque te atrapará hasta el final. No hay gasto en vano si se trata de disfrutar una película peruana bastante lograda. Pero, ojo, la película no es apta para románticos, sino para los nostálgicos. El quizás mañana es hoy.

Cine peruano para australianos (Ernesto Zelaya)

El cine peruano contemporáneo ha sido descrito varias veces como muy personal. La gran mayoría de realizadores prefieren ignorar géneros establecidos (acción, comedia, terror, etc.) para tocar temas e historias personales, aún si esto hace difícil la identificación con el público. El cine nacional suele entonces tocar temas de vital importancia para la población,  y no hay ninguno más importante como el terrorismo y la guerra interna que vivió el Perú durante los 80 y 90.Es inevitable que el cine peruano caiga en este lugar común, y tampoco es el único cine a nivel mundial que se ha visto influenciado por su propia historia. Basta ver los efectos de la crisis económica en el cine argentino, o la dictadura de Franco siendo tema de fondo para muchas películas en España.

Queda la pregunta: si se tiene un cine tan ligado a la cultura y costumbres de su país de origen, ¿Cómo será recibido por un público extranjero que no tiene nada que ver con nuestra propia historia?

Fue en el 2009 que un film peruano llegó hasta la lejana Australia, un país donde, salvo esfuerzos concentrados de un pequeño puñado de personas, resulta casi extraño ver cine latinoamericano. El Festival Internacional de Cine de Melbourne - uno de los eventos más concurridos de la que es tal vez la ciudad más multicultural de la isla - a pesar de su gran variedad, a la larga no es más que una selección de lo mejor visto en festivales internacionales como Toronto o Berlín, con buena parte de su programación dedicada al cine asiático; la proximidad del continente y la fuerte presencia de migrantes de países como China, Japón o India (que constituyen al menos un tercio de lo que ya es una población reducida) hace que sea casi obligatorio.

Fue aquí donde La teta asustada de Claudia Llosa hizo su aparición, en la sección International Panorama, que reúne lo más selecto a nivel internacional, una programación que incluía filmes de peso como Bastardos sin gloria de Tarantino o Anticristo de Lars Von Trier. La cuota latina fue dada además por La nana de Sebastián Silva y El nido vacío de Daniel Burman.

El Greater Union, uno de esos multicines colorinches que parece sacado de cualquier mall ochentero, recibió así a un saludable número de compatriotas peruanos, que salieron en mancha a apoyar, dado que el festival empezó al mismo tiempo que las fiestas de 28 de julio.

Una vez terminada la cruda, insólita y dramática historia de la joven Fausta, muchos cinéfilos australianos quedaron en shock, al haber visto cosas que nunca hubiesen pensado existían. Se sucedieron preguntas como: “¿En verdad las jóvenes peruanas son así de reprimidas?” “¿En verdad es costumbre introducirse papas en aquel lugar?” y demás. Fue necesario sentar a los amigos aussies y explicarles que, si bien estas prácticas eran un caso aislado (y no probado) el terrorismo si fue bastante real y prácticamente todos los peruanos sintieron sus efectos de alguna manera. Fue también ocasión de romper el estereotipo que se tiene de los peruanos como gente que vive aislada en montañas con auquénidos de mascotas.

Fascinado por descubrir una realidad algo exótica que no era la suya, la crítica australiana le dio un cálido recibimiento a la cinta: fue descrita en la programación del festival como “una mezcla de mito y realidad, un lugar donde el pasado es importante pero del que no se habla - para los que lo vivieron y los que no.” Algunos miembros del público quedaron chocados; pero la crítica entendió el mensaje. Su posterior nominación al Oscar como Película Extranjera le valió un rentable paso por los cine artes de la ciudad.

Este fue el primer paso para la llegada de más cine peruano. La Filmoteca de Melbourne, un cineclub dedicado a promover el cine latinoamericano a través de funciones mensuales, presentó el año pasado Las malas intenciones de Rosario Garcia-Montero. La sala del Australian Centre for the Moving Image (ACMI - en rigor, un Centro Cultural PUCP australiano) se llenó de espectadores, en su mayoría gente mayor que disfruta de cine mundial, a los cuales también fue necesario explicarles el contexto del film: la época del terrorismo que todos vivimos y la cual no se podía ignorar, ni siquiera en el caso de la niña protagonista. Luego de esto, la Filmoteca sigue tratando de llevar Pantaleón y las visitadoras de Pancho Lombardi a las salas de ACMI.

Un año antes, Contracorriente de Javier Fuentes-León ganó el premio del público en la edición 2011 del Melbourne Queer Film Festival, especializado en cine gay, por sobre obras de realizadores más curtidos (ahí estaba Kaboom de Gregg Araki como muestra). Es una prueba de que las historias sobre las relaciones humanas son de carácter universal, y no era necesario ni ser del Perú ni saber español para poder apreciar esta. Esto y la cantidad de australianos que hacen de Latinoamérica su destino predilecto de viajes han dado una mayor comprensión de lo que es el Perú para un público tan lejano.

Entonces, si bien el cine peruano puede pecar de hermético y de difícil acceso para públicos internacionales, al mismo tiempo es el mejor método para difundir nuestra particular cultura a nivel global. Y mientras más personal y real resulte, mayor aceptación tendrá entre públicos como el australiano, uno que siempre está dispuesto a interactuar con otras culturas.

“Tabú” de Miguel Gomes (César Guerra)

Tabú es una de las mejores películas que vi durante el 2012. Tabú es el último filme del director portugués Miguel Gomes, quien ya había causado una gran impresión entre los críticos, en el Bafici del año 2009, con Aquel querido mes de agosto (Aquele Querido Mês de Agosto, 2008), que obtuvo el premio a mejor película. Esta vez, Gomes confirma el por qué hoy es considerado no sólo uno de los más importantes cineastas portugueses, sino también del mundo. La película está dividida en dos partes y además tiene un prólogo: la primera llamada Paraíso Perdido, ubicada en la Lisboa y la época actuales; y la segunda de título Paraíso, ambientada en el pasado, en Mozambique, a principios de la década de 1960.

Tabú consigue de forma bastante lograda combinar el humor, el superrealismo y el absurdo con las películas del género romántico y de aventuras. El humor se encuentra en las dos partes del filme ya sea por las situaciones que en él suceden, ya sea por los ingeniosos diálogos que sostienen los personajes, que llegan incluso por momentos a un humor rayano en lo sarcástico e irónico.

La primera parte de la película es hablada, mientras que la segunda es muda, pero con una voz en off que narra los hechos desde el presente. Ambas partes están filmadas en blanco y negro; la primera, rodada en 35 mm y la segunda, en 16. La fotografía que se obtiene en las dos es de una factura exquisita, lo cual hace, por lo menos para mí, que todavía hoy el celuloide siga siendo insuperable, a pesar del perfeccionamiento y los avances que la tecnología está logrando con las cámaras digitales. Llamaré a partir de ahora a la primera y segunda parte, respectivamente lado uno y lado dos.

En el lado uno, aparece la protagonista de la historia, Aurora, una mujer anciana que vive bajo el cuidado de Santa, la señora que se encarga de la limpieza del departamento. Asimismo, Aurora cincuenta años más joven es el personaje femenino principal de la historia en el lado dos. Tabú, título homónimo de la mítica y gran película que dirigió en 1931, Friedrich Wilhelm Murnau*; y que coescribió junto con Robert L. Flaherty, es una referencia importante no tanto porque sea una suerte de versión de esta en cuanto a la historia –la cinta de Murnau fue filmada en Tahití y como ya anoté la de Gomes fue rodada en su segunda parte en Mozambique–, sino por la atmósfera parecida y la intensa relación amorosa de pareja que surge en ambas. La memoria y el pasado son dos elementos fundamentales sobre los cuales se cimienta esta relevante película. Ambos interactúan y se retroalimentan para que esta se torne evocativa, nostálgica y melancólica, pero sin por ello tentar lo cursi.

Aun cuando Tabú remita al pasado, utilice el blanco y negro, y recurra en gran parte del filme a una historia en la que no se escuchan los diálogos; es una obra moderna, arriesgada y del más valioso cine contemporáneo. Miguel Gomes opta por esta alternativa para darle un giro y poner al día una manera de hacer cine que pareciera estar extinta. Únicamente un director como Guy Maddin, quien trabaja en películas de este tipo, es un antecedente reciente y preclaro.

* Tabu: A Story of the South Seas.

“El epitafio no me importa” de Alberto Angulo (Leny Fernández)

En un extracto de esta película, el protagonista (y director), Alberto Angulo, intenta hacerse escuchar, como poeta, ante el público congregado en un parque limeño. Comienzan los primeros versos enrevesados, altisonantes, en su voz delgada. Tras la lectura de algunas hojas de papel arrugado, se escuchan ciertas risas, y los rostros denotan impaciencia. Alberto da vuelta a una carilla más, mientras los aplausos aparecen, para hacerle saber que ya no desean oír las palabras que escapan de su boca. El joven se agita y apura las estrofas, pero aún persisten los aplausos, esta vez acompañados de abucheos. El recital finaliza de forma abrupta, mientras el rumor burlón cede paso a carcajadas cada vez más sonoras.

El epitafio no me importa se acerca a la desbordada personalidad de Angulo -poeta con varios libros inéditos, y cinéfilo con especial afición por el horror- a través de un episodio romántico fallido, que lo marcó de forma definitiva. Es así que conocemos, por boca del propio protagonista, de una supuesta conspiración que lo separó de quien él llama “su alma gemela”. El relato se matiza con la lectura de versos enfebrecidos y algunos insertos de su interactuar con familiares y amigos.

Uno de los aspectos que convierte, a este documental, en una pieza fascinante, es la manera en que lo narrado por el personaje parece perderse en un entorno urbano siempre apabullante, indiferente. La cámara refuerza esta sensación con encuadres de los que Alberto se apodera solo en parte, en lucha permanente con ese lente inquieto, incapaz de prestar atención a su discurso, mientras la ciudad no cesa de imponerse con sus luces, sus bocinas, sus chicas, y se traga esa voz que, por momentos, se oye desesperada. Es así que ese auditorio, ansioso por callar al poeta -el de la secuencia descrita líneas arriba-, se replica donde quiera que va.

La película se encuentra lejos de mirar por encima del hombro a su protagonista, o festinar las características del “héroe” hasta rozar la caricatura -a pesar que, en varios momentos, suscita más de una sonrisa en el espectador. Apuesta, más bien, por una mirada sin condescendencias, cuando permite que apreciemos cómo alguien le espeta verdades incómodas sobre sus supuestas responsabilidades. Es en este punto, incluso, en el que el lente deja vislumbrar un quiebre en esa infatigable vehemencia con la que el personaje se conduce. La chata cotidianeidad del día a día irrumpe, con tal contundencia, que amenaza el frenesí en el que se halla envuelto.

Asimismo, en El epitafio no me importa el autorretrato se completa -y complejiza- con la incursión en la casa familiar y una conversación-juego con su hija pequeña, ajena a ese manojo de emociones contradictorias que es su padre. El afecto dedicado a la niña, y las risas nerviosas, se entremezclan con extrañas alusiones a su condición femenina; mientras el registro desbocado y errático se apodera de la cámara.

No obstante, el momento más íntimo es aquel que se propicia hacia el final, cuando el protagonista se dirige a su “alma gemela”. La voz de Alberto se abre camino en un tono confesional y emotivo, quizás porque, esta vez, rechaza el protagonismo, y, como director, cede la imagen a una divertida fiesta de mujeres que es captada desde muy lejos. Mostrando ese pedazo de mundo al que no le es posible acceder, deja escapar reclamos; pero, también, un leve chispazo de claridad se hace presente. Pistas de una verdad que podría acabar con esa leyenda amorosa proclamada, especie de refugio o salvavidas que ha preferido abrazar con determinación.

Queridos distribuidores…(Amy Wong)

Es tan sencillo encontrar a un cinéfilo quejándose de la falta de variedad en los cines locales generalmente inundados de lo último de la máquina hollywoodense, además de alguna que otra cinta “independiente” de Hollywood que usualmente demoran una eternidad en llegar a las pantallas grandes de nuestro cine más cercano.

A las producciones locales no les va mucho mejor, ya que luchan por conseguir un pedazo de la taquilla peruana - la cual sigue aumentando, según las últimas cifras - que frecuentemente las elude. Es más común escuchar de un cineasta peruano quejándose de la diferencia en trato en este “negocio” que llamamos “películas,” que escuchar de gente que ame sus obras cinematográficas con convicción. De un promedio de 5% de la gente que conozco ve cintas peruanas en cines comerciales, el 4% puede decirme que vaya a verlas por el mero hecho de ser peruana. No porque sean asombrosas e imperdibles historias que me cambiarán la vida o la forma en que veo cine. Simplemente debería verlas porque son peruanas.

Amar ver películas puede ser un hobby bastante costoso dependiendo de tu gusto.

Aplaudo a ese 1% honesto que comparte su opinión conmigo sin tener que usar esa etiqueta de “hecho en Perú” al destrozar una de las cintas o hablar de sus mejores atributos. Es éste 1% que se queda aún cuando las cosas no parecen favorables, ya que su pasión es lo que los hace seguir adelante, esperando que el año siguiente sea uno mejor.

Recuerdo el film. Fue Bailando en la oscuridad de Lars Von Trier. Estaba en la secundaria y era una gran fan de Bjork, por lo que quería ver la cinta. En esos días, la mayor parte de mis propinas eran gastadas en el cine viendo (algunas) buenas y malas películas, por eso terminé en la última función de Cinemark del Jockey Plaza con mi papá. Ese fue el día que la forma en que veo cine y mi vida cambiaron. Sigo amando ese film con ese fervor que la mantiene en el tope de mi lista de favoritas después de tantos años. ¿Quién introdujo esta cinta en mi vida? No tengo la menor idea, pero GRACIAS. Si no se hubiesen arriesgado, probablemente nunca hubiera lanzado una revista en línea buscando la siguiente película (programa de televisión, video musical o canción) del momento. Porque amo ver otros mundos y experimentar sentimientos extremos de personajes que logro conocer. Desde diferentes épocas, lugares distantes y personas completamente diferentes a mí. El cine es sobre el descubrimiento y la exploración.

Si las películas pueden ser tan variadas ¿por qué me sentí tan ajena a ese sentimiento este año? Me divertí muchísimo viendo Los vengadores, una emoción colectiva (¿la vieron con sala llena?) que no había sentido con un blockbuster hollywoodense en tanto tiempo, mientras que animé a muchos para que vean Argo porque fue sencillamente una gran película. Además que es tan raro ver una de estas películas antes de la temporada de premios.

Sin embargo, solo fueron esas dos cintas las que llegué a ver  en el cine. ¿Por qué? La respuesta no parece ser sencilla. Primero está el hecho de que he perdido mi pasión por los blockbusters de Hollywood, y ahora favorezco el tono comercial de películas asiáticas y esas raras películas europeas que encuentran algún éxito, sencillamente porque se “sienten” diferente. Luego de tantos años viendo historias de Hollywood, parece que ya “conocemos” la cultura americana, mientras que la europea y, especialmente, la asiática se sienten frescas y “listas” para descubrir. Aunque veas una comedia romántica asiática, el tema principal no será con quién se quede el personaje principal (personalmente hablando), sino el enfoque de las diferencias culturales que se puede observar en una “simple” comedia romántica.

Mientras que los distribuidores más pequeños luchan por conseguir un pedazo de esa creciente taquilla, en especial aquellos que se concentran en las cintas extranjeras no hollywoodenses, hay un gran agujero negro en la distribución local. Tenemos grandes blockbusters, las cintas pseudo-independientes de Hollywood, las películas de terror (que merecen su propia sección), y las películas arthouse europeas que a veces llegan por cable primero. ¿Pero en dónde se encuentran los estrenos comerciales ajenos a Hollywood?

Haciendo memoria, tuvimos la adaptación sueca de Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres que fue recibida con poco entusiasmo comparado a otras ciudades latinoamericanas, despojándonos del estreno de la trilogía completa en pantalla grande; además de la cinta japonesa ganadora del Oscar, titulada localmente como Violines en el cielo, que fue un éxito en su país de origen y posiblemente mal marketeado como una película del Oscar en lugar de un solemne melodrama familiar para aquellos que no les interesa los premios de la Academia.

Considerando la cantidad de gente que ha crecido viendo series de anime como ‘Dragon Ball’ y ‘Rurouni Kenshin’ (también conocido como ‘Samurai X’), ¿qué distribuidor local está tomando el riesgo de traer la adaptación live action de Rurouni Kenshin o la próxima cinta animada de ‘Dragon Ball’ ¿O alguno de ustedes le quiere dar la oportunidad a la última película de acción para toda la familia, Chinese zodiac de Jackie Chan o alguna película histórica de guerra como lo es The flowers of war de Zhang Yimou estelarizada por el último Batman, Christian Bale? ¿De repente les interesa una película de artes marciales como Ip man con Donnie Yen, la más sorprendente estrella de acción de los últimos años, o el heist musical sueco Sound of noise? Las opciones son interminables, entonces… ¿por qué seguimos viendo lo mismo en la cartelera local? Y díganme, queridos distribuidores, ¿por qué a veces tengo que esperar meses después del lanzamiento de un DVD para ver una película?

Selección peruana 2012 (Claudio Cordero)

Hubo que esperar hasta el segundo semestre del año para encontrar algunas películas peruanas en los multicines. Hasta el cierre de esta edición, aún faltaba estrenarse Lima 13, mientras que Rodencia y el Diente de la Princesa (la última aventura de Alpamayo) completaba su ciclo de exhibición sin pena ni gloria, y el melodrama musical Quiero Saber luchaba por encontrar un público ávido de ver a Julio Andrade como actor y director. Como no todo el cine peruano es más de lo mismo, hemos seleccionado cuatro títulos que, con mayor o menor fortuna, aspiraron ser tomados en serio por el espectador y por la crítica.

Todas ellas -incluso las más apegadas al cine de género- han competido en diversos festivales como el Buenos Aires Rojo Sangre, Montreal, Huelva y, por supuesto, Lima. Oficialmente, son las obras que nos representaron internacionalmente a lo largo del 2012. De todas ellas, solo Casadentro conquistó galardones (Premio Mejor Ópera Prima y Premio FIPRESCI en Montreal), mientras que Cielo Oscuro se quedó con el Premio Titra del Festival de Lima, reservado para la ópera prima peruana mejor votada por el público. Hasta allí los antecedentes. A continuación nos detendremos en señalar sus características.

Empecemos por el primer largometraje de Joel Calero, ex crítico de cine y profesor universitario que se había dado a conocer como realizador con el cortometraje El Verano Próximo (2000) y el mediometraje documental Palpa y Guapido: El Abrazo de la Memoria (2003). Cielo Oscuro alcanzó su forma definitiva tras ocho años de producción, un detalle que no es secundario y que habla tanto de la perseverancia de Calero como de la insostenibilidad de un modelo de hacer cine en el Perú, uno que felizmente -por el bien de los propios cineastas- está a punto de expirar. La historia que Calero esperó tanto tiempo para contar es la de un comerciante de Gamarra que se relaciona sentimentalmente con una estudiante de teatro. Al parecer, no tienen mucho en común, salvo el deseo de construir un lazo afectivo sincero, un amor que trascienda las diferencias culturales y generacionales que existen entre ambos, diferencias que el guión, inteligentemente, ha preferido no enfatizar. Lo mejor de Cielo Oscuro se encuentra en su tramo inicial, cuando nos introduce a los personajes y los relaciona con su contexto social. Toño (Lucho Cáceres) y Natalia (Sofía Humala) son una pareja acorde con los vientos que soplan en la sociedad limeña; ambos son emprendedores y optimistas, tienen un proyecto de futuro y no parece haber nada que les impida progresar, ninguna amenaza externa como el terrorismo o las crisis económicas de otras épocas.

Calero tenía la mesa servida para explorar el lado oscuro de la Marca Perú, para echar tierra sobre esta imagen falsa del “sueño peruano”, gran invento publicitario de nuestros días. Más que una historia de amor condenada al fracaso, asistimos a la crónica negra de una obsesión enfermiza. Resulta que el buen Toño es incapaz de controlar sus celos, es un minusválido emocional en el que nadie desea verse reflejado, uno de esos infelices que aparecen en las portadas de los diarios sensacionalistas y que se ganan, por algunos días, el repudio de la opinión pública. Y, sin embargo, la película se las arregla para ofrecer un retrato comprensivo de este “monstruo” sin caer para ello en la idealización. Toño es uno de los perdedores más interesantes del cine peruano reciente, un Otelo de los pobres, y Lucho Cáceres se adueña del papel con solvencia y autoridad. Si hubiéramos podido decir al menos la mitad de su protagonista femenina, estaríamos sin duda ante uno de los mejores estrenos nacionales del año. Pero uno abandona Cielo Oscuro sintiéndose profundamente insatisfecho y yo diría que hasta traicionado por la falta de empatía de Calero hacia Natalia, responsabilidad compartida con la actriz que la encarna, Sofía Humala (de inexpresivo desempeño). Es particularmente ingrato el desenlace que se le reserva a este personaje, al que no volvemos a ver tras sufrir una brutal golpiza, lo que habría tenido sentido si ella solo hubiera existido en la imaginación de Toño. Pero no. Es solo otra mujer-objeto del cine peruano. La buena taquilla que tuvo el filme de Calero debería animarlo a seguir y mejorar.

Cielo Oscuro aún batallaba en la cartelera cuando ingresaron Coliseo Los Campeones y El Buen Pedro, ambas apoyadas en una esforzada campaña publicitaria que las acreditaba como realizaciones amigables de cara al público masivo. Mientras que Coliseo apelaba a la identificación con las costumbres y tradiciones de la Lima de los migrantes (aquí supuestamente retratados), El Buen Pedro se anunciaba como un thriller psicológico a la usanza de Hollywood. Pero las escuálidas cifras de taquilla de ambas confirman lo que muchos intuimos apenas terminó la función: va a ser muy difícil forjar una industria con productos tan defectuosos.

Coliseo Los Campeones es el primer largometraje de ficción de Alejandro Rossi y tiene su génesis en el documental Lima ¡Wás! (2006), firmado por el propio Rossi, hecho sumamente extraño al ser un director que desprecia la verosimilitud, característica que lo aproxima a cualquier asalariado de Bollywood. Coliseo es ese tipo de película donde un personaje se transforma de malo a bueno con un cambio de peinado. Este melodrama deliberadamente acartonado va detrás de “lo que le gusta a la gente” (amor, juventud, baile, pastillas de automotivación), pero, curiosamente, no logra filmar a ningún ser humano, solo arquetipos de un manual de marketing. Treinta años después de fundado el Grupo Chaski (pioneros en tender un puente cinematográfico con la Lima migrante), Coliseo supone un retroceso abismal.

Lo que nos lleva a El Buen Pedro, quizás la cinta peruana más desconcertante de los últimos tiempos. Con un pie en el Jaime Rosales de Las Horas del Día (2003) y otro en el Leonidas Zegarra de Mi Crimen al Desnudo (2001), Sandro Ventura deja atrás la candidez de su ópera prima Talk Show (2006) y se mete de lleno al cine cabaretero, camuflándolo de slasher con asesino en serie suelto en plaza, rehuyendo casi por completo a la luz del día y rellenando el reparto con celebridades de la farándula. Afirmar que todas las actrices de El Buen Pedro encarnan a mujerzuelas no es faltar a la verdad. Bienvenidos al universo sórdido y nocturno en el que se desplazan Pedro y Gabriel (Miguel Torres-Bohl y Roger del Águila, respectivamente), protagonistas de la cacería humana más infructuosa desde que Tommy Lee Jones le respiraba la nuca a Javier Bardem en Sin Lugar para los Débiles (2007). Dentro de su rareza, El Buen Pedro tiene el encanto de un placer culposo aunque habría que preguntarse si el público de  Los Vengadores (2012) tendrá paciencia de santo.

Paciencia es justamente lo que reclama Casadentro, el debut tras las cámaras de Joanna Lombardi, aunque esta vez la espera es recompensada con momentos de verdad emocional, de esos que quisiéramos ver siempre en el cine peruano. Hay rastros del neorrealismo italiano en la historia de una anciana (Élide Brero) que tiene como fiel compañía a su mascota y a sus dos criadas (Delfina Paredes y Stephanie Orué). La narración abarca solo veinticuatro horas de su existencia, justo cuando sus familiares la visitan para celebrar su cumpleaños, pero el espectador se lleva consigo algo íntimo y secreto: la sensación de ver pasar toda una vida llena de anhelos y frustraciones, una vida sin nada de excepcional, pero que la magia del cine puede convertir en un pequeño poema. Mucho tiene que ver en ello la fotografía del notable Inti Briones, responsable de que las imágenes del filme tengan una cualidad pictórica, algunos de ellos son nada más y nada menos que cuadros vivos que impresionan por sus texturas y colores desteñidos. Joanna Lombardi también firmó el guión y es evidente su predilección por el universo femenino, convirtiendo a la maternidad en la columna vertebral del relato. A estas alturas no deben quedar dudas de que el futuro del cine peruano dependerá de lo que hagan las mujeres, quienes parecen estar mucho mejor dotadas para elaborar un cine bello y contemplativo. Casadentro es un aplicado ejercicio de estilo que remonta sus limitaciones y puntos flojos a base de humildad, pero si Joanna Lombardi continúa por esta senda personal podría depararnos sorpresas más grandes.

La mejores películas del 2012 para APRECI

Por segundo año consecutivo, invitamos a nuestros afiliados para que eligieran sus películas preferidas del 2012, tanto de la cartelera comercial peruana como del circuito alternativo de exhibición. Estos son los doce rankings que nos enviaron.

De los estrenos comerciales del año, entre los cinco más mencionados en la encuesta figuran: El árbol de la vida, Un método peligroso, La piel que habito, La invención de Hugo Cabret, y Toda una vida.

En tanto, en el circuito de exhibición paralelo (festivales, muestras, DVD) títulos como Post Tenebras Lux, Amour, Chicama, L’Apollonide, El estudiante y Hors Satan figuran entre los más votados por los críticos y periodistas de la APRECI.

Juan José Beteta (Cinencuentro)

Estrenos comerciales (en orden de preferencia):

1. La invención de Hugo Cabret (Martin Scorsese)
2. Una separación (Asghar Farhadi)
3. Shame: Deseos culpables (Steve McQueen)
4. Albert Nobbs (Rodrigo García)
5. Poder y traición (George Clooney)
6. La piel que habito (Pedro Almodóvar)
7. ¿Sabes quién viene? (Roman Polanski)
8. Argo (Ben Affleck)
9. El árbol de la vida (Terrence Malick)
10. Un Papa en apuros (Nanni Moretti)

Circuito alternativo (en orden de preferencia):

1. Amour (Michael Haneke)
2. Historias que solo existen cuando son recordadas (Júlia Murat)
3. Joven y alocada (Marialy Rivas)
4. El estudiante (Santiago Mitre)
5. Post Tenebras Lux (Carlos Reygadas)
6. La demora (Rodrigo Plá)
7. El año del tigre (Sebastián Lelio)
8. Chicama (Omar Forero)
9. Heleno (José Henrique Fonseca)
10. Lima Bruja (Rafael Polar)

Ernesto Carlín (El Peruano)

Estrenos comerciales (en orden de preferencia)

1. El árbol de la vida (Terrence Malick)
2. Un Papa en apuros (Nanni Moretti)
3. El artista (Michel Hazanavicius)
4. A Roma con amor (Woody Allen)
5. La piel que habito (Pedro Almodóvar)
6. La invención de Hugo Cabret (Martin Scorsese)
7. Cielo oscuro (Joel Calero)
8. Los descendientes (Alexander Payne)
9. Troll (André Øvredal)
10. John Carter. Entre dos mundos (Andrew Stanton)

Juan Carlos Fangacio (Perú 21)

Estrenos comerciales (en orden de preferencia)

1. El árbol de la vida (Terrence Malick)
2. Toda una vida (Mike Leigh)
3. Tournée (Mathieu Amalric)
4. Los descendientes (Alexander Payne)
5. El espía que sabía demasiado (Thomas Alfredson)
6. Un método peligroso (David Cronenberg)
7. Un reino bajo la luna (Wes Anderson)
8. ¿Sabes quién viene? (Roman Polanski)
9. Shame: Deseos culpables (Steve McQueen)
10. El Hobbit: Un Viaje Inesperado (Peter Jackson)

Circuito alternativo (sin orden de preferencia, solo alfabético):

1. Amour (Michael Haneke)
2. Chicama (Omar Forero)
3. Cosmópolis (David Cronenberg)
4. Death Row (Werner Herzog)
5. Francine (Brian M. Cassidy, Melanie Shatzky)
6. Holy Motors (Leos Carax)
7. La casa Emak Bakia (Oskar Alegría)
8. La chica del sur (José Luis García)
9. Post Tenebras Lux (Carlos Reygadas)
10. Tabú (Miguel Gomes)

Leny Fernández (Godard!)

Estrenos comerciales (en orden de preferencia):

1. El árbol de la vida (Terrence Malick)
2. J. Edgar (Clint Eastwood)
3. Un método peligroso (David Cronenberg)
4. Frankenweenie (Tim Burton)
5. Toda una vida  (Mike Leigh)
6. La piel que habito (Pedro Almodóvar)
7. El espía que sabía demasiado (Thomas Alfredson)
8. La invención de Hugo Cabret (Martin Scorsese)
9. Poder y traición (George Clooney)
10. Tournée (Mathieu Amalric)

Circuito alternativo (solo títulos de 2011 y 2012, vistas en el último año en festivales y demás; en orden de preferencia):

1. Holy Motors (Leos Carax)
2. Hors Satan (Bruno Dumont)
3. L’Apollonide (Bertrand Bonello)
4. Las canciones (Eduardo Coutinho)
5. Sangre de mi sangre (Joao Canijo)
6. Guilty of romance (Sion Sono)
7. Cosmópolis (David Cronenberg)
8. Amour (Michael Haneke)
9. Post Tenebras Lux (Reygadas)
10. Bestiaire (Denis Côté)

César Guerra (Pequeños Cinerastas

Estrenos comerciales (sin orden de preferencia)

1. Un Papa en apuros (Nanni Moretti)
2. Un método peligroso (David Cronenberg)
3. El árbol de la vida (Terrence Malick)
4. La piel que habito (Pedro Almodóvar)
5. Un reino bajo la luna (Wes Anderson)
6. Shame: Deseos culpables (Steve McQueen)
7. Toda una vida (Mike Leigh)
8. La separación (Asghar Farhadi)
9. Tournée (Mathieu Amalric)
10. Secretos (Valeria Sarmiento)

Circuito alternativo (sin orden de preferencia)

1. Hors Satan (Bruno Dumont)
2. Keyhole (Guy Maddin)
3. Tabú (Miguel Gomes)
4. Pater (Alain Cavalier)
5. L’Apollonide (Bertrand Bonello)
6. Tierra de los padres (Nicolás Prividera)
7. Buenas noches, España (Raya Martin)
8. This is not a Film (Jafar Panahi)
9. Bestiario (Denis Côté)
10. Aita (José María de Orbe)

Andrés Mego (La Tetona de Fellini)

Estrenos comerciales (en orden de preferencia):

1. El árbol de la vida (Terrence Malick)
2. J. Edgar (Clint Eastwood)
3. Un método peligroso (David Cronenberg)
4. La dama de hierro (Phyllida Lloyd)
5. Shame: Deseos culpables (Steve McQueen)
6. Albert Nobbs (Rodrigo García)
7. Una separación (Asghar Farhadi)
8. Poder y traición (George Clooney)
9. La piel que habito (Pedro Almodóvar)
10. La invención de Hugo Cabret (Martin Scorsese)
Circuito alternativo (en orden de preferencia):

1. Post Tenebras Lux (Carlos Reygadas)
2. El estudiante (Santiago Mitre)
3. Historias que solo existen cuando son recordadas (Júlia Murat)
4. Joven y alocada (Marialy Rivas)
5. 17 girls (Delphine Coulin, Muriel Coulin)
6. 3, una comedia familiar (Pablo Stoll)

Raúl Ortiz-Mory (Godard!)

Estrenos comerciales (en orden de preferencia):

1. El árbol de la vida (Terrence Malick)
2. Toda una vida (Mike Leigh)
3. Argo (Ben Affleck)
4. Shame: Deseos culpables (Steve McQueen)
5. Drive, el escape (Nicolas Winding Refn)
6. Un método peligroso (David Cronenberg)
7. El Hobbitt: Un Viaje Inesperado (Peter Jackson)
8. Un reino bajo la luna (Wes Anderson)
9. Batman: El caballero de la noche asciende (Christopher Nolan)
10. Frankenweenie (Tim Burton)

Circuito alternativo (sin orden de preferencia):

1. Post Tenebras Lux (Carlos Reygadas)
2. Hors Satan (Bruno Dumont)
3. Amour (Michael Haneke)
4. Chicama (Omar Forero)
5. Cosmópolis (David Cronenberg)
6. Lima bruja (Rafael Polar)
7. Los últimos cangaceiros (Wolney Oliveira)
8. El ordenador (Omar Forero)
9. Las marimbas del infierno (Julio Hernández Cordón)
10. Abuelos (Carla Valencia Dávila)

Sebastián Pimentel (Godard!, Somos)

Estrenos comerciales (en orden de preferencia):

1. El árbol de la vida (Terrence Malick)
2. J. Edgar (Clint Eastwood)
3. Toda una vida (Mike Leigh)
4. Un método peligroso (David Cronenberg)
5. La piel que habito (Pedro Almodóvar)
6. Frankenweenie (Tim Burton)
7. La invención de Hugo Cabret (Martin Scorsese)
8. Caballo de guerra (Steven Spielberg)
9. Tournée (Mathieu Amalric)
10. Prometeo (Ridley Scott)

Circuito alternativo (en orden de preferencia):

1. Holy Motors (Leos Carax)
2. L’Apollonide - Souvenirs de la maison close (Bertrand Bonello)
3. Cosmópolis (David Cronenberg)
4. Sangre de mi sangre (Joao Canijo)
5. Keyhole (Guy Maddin)
6. Hors Satan (Bruno Dumont)
7. Las canciones (Eduardo Coutinho)
8. El ordenador (Omar Forero)
9. Chicama (Omar Forero)
10. Martha Marcy May Marlene (Sean Durkin)

Rodrigo Portales (Cinencuentro)

Estrenos comerciales (en orden de preferencia)

1. Toda una vida  (Mike Leigh)
2. Un método peligroso (David Cronenberg)
3. El árbol de la vida (Terrence Malick)
4. Shame: Deseos culpables (Steve McQueen)
5. Un reino bajo la luna (Wes Anderson)
6. La piel que habito (Pedro Almodóvar)
7. El espía que sabía demasiado (Thomas Alfredson)
8. La invención de Hugo Cabret (Martin Scorsese)
9. El juego de la fortuna (Bennett Miller)
10. Drive, el escape (Nicolas Winding Refn)

Circuito alternativo (sin orden de preferencia):

1. Una separación (Asghar Farhadi)
2. El caballo de Turín (Béla Tarr)
3. L’Apollonide (Souvenirs de la maison close) (Bertrand Bonello)
4. Un hombre aparte (Bettina Perut e Iván Osnovikoff)
5. Guest (José Luis Guerín)
6. El ilusionista (Sylvain Chomet)
7. Post Tenebras Lux (Carlos Reygadas)
8. Las cosas como son (Fernando Lavanderos)
9. La sirga (William Vega)
10. Después de Lucía (Michel Franco)

Laslo Rojas (Cinencuentro)

Estrenos comerciales (en orden de preferencia):

1. Batman: El caballero de la noche asciende (Christopher Nolan)
2. Argo (Ben Affleck)
3. El Hobbitt: Un Viaje Inesperado (Peter Jackson)
4. La invención de Hugo Cabret (Martin Scorsese)
5. Los descendientes (Alexander Payne)
6. La piel que habito (Pedro Almodóvar)
7. 50/50 (Jonathan Levine)
8. Shame: Deseos culpables (Steve McQueen)
9. Drive, el escape (Nicolas Winding Refn)
10. Un método peligroso (David Cronenberg)

Circuito alternativo (en orden de preferencia):

1. Chicama (Omar Forero)
2. Cielo oscuro (Joel Calero)
3. Lima Bruja (Rafael Polar)
4. Amour (Michael Haneke)
5. Post Tenebras Lux (Carlos Reygadas)
6. 3, una comedia familiar (Pablo Stoll)
7. Ulises (Óscar Godoy)
8. El estudiante (Santiago Mitre)
9. El ordenador (Omar Forero)

José Romero Carrillo (Godard!)

Estrenos comerciales (en orden de preferencia):

1. Caballo de guerra (Steven Spielberg)
2. El árbol de la vida (Terrence Malick)
3. La piel que habito (Pedro Almodóvar)
4. Frankenweenie (Tim Burton)
5. Una separación (Asghar Farhadi)
6. Toda una vida (Mike Leigh)
7. ¿Sabes quién viene? (Roman Polanski)
8. El Hobbit: Un Viaje Inesperado (Peter Jackson)
9. J. Edgar (Clint Eastwood)
10. Drive: el escape (Nicolas Winding Refn)

Circuito cultural y/o festivales (en orden de preferencia):

1. The Master (Paul Thomas Anderson)
2. Sangre de mi sangre (Joao Canijo)
3. Amour (Michael Haneke)
4. The Land of hope (Sion Sono)
5. In Another Country (Hong Sang-soo)
6. Los mejores temas (Nicolás Pereda)
7. Pieta (Kim Ki-duk)
8. Where the fire burns (İsmail Güneş)
9. Killer Joe (William Friedkin)
10. Beasts of the Southern Wild (Benh Zeitlin)

José Tsang (Caretas)

Estrenos comerciales (en orden de preferencia):

1. Los descendientes (Alexander Payne)
2. Un método peligroso (David Cronenberg)
3. Un Papa en apuros (Nanni Moretti)
4. La invención de Hugo Cabret (Martin Scorsese)
5. Toda una vida  (Mike Leigh)
6. Argo (Ben Affleck)
7. Una separación (Asghar Farhadi)
8. Ted (Seth MacFarlane)
9. ParaNorman (Chris Butler, Sam Fell)
10. Frankenweenie (Tim Burton)

Circuito alternativo (en orden de preferencia):

1. Post Tenebras Lux (Carlos Reygadas)
2. 3, una comedia familiar (Pablo Stoll)
3. El estudiante (Santiago Mitre)

APRECI premió a “Chicama” como la mejor cinta peruana del 2012

La Asociación Peruana de Prensa Cinematográfica (APRECI) otorgó anoche su Premio al Mejor Largometraje Peruano del Año, a la cinta trujillana Chicama de Omar Forero, en una ceremonia realizada en la Sala de Cine Armando Robles Godoy del Ministerio de Cultura.

Recibió el trofeo el director de la película, quien agradeció el galardón destacando su importancia en la promoción del cine peruano. También reveló que Chicama, que se proyectó por primera vez al público en el 16 Festival de Lima de agosto de este año, llevándose cinco reconocimientos (Mejor Película Peruana, Mención Especial del Jurado, Mención Especial en el Premio de la Crítica Internacional, Segundo Premio del Público y el Premio FX Design a la película peruana más votada), tendrá su estreno comercial en mayo de 2013.

Por cuarto año consecutivo, los afiliados de APRECI - periodistas y críticos cinematográficos de distintos medios nacionales- eligieron a la mejor película peruana del año, sobre un universo de ocho estrenos comerciales y más de una decena de películas exhibidas en festivales, muestras y salas de exhibición cultural en Lima durante el 2012.

Se consideraron en la selección ficciones y documentales que se estrenaron indistintamente en los circuitos comercial y cultural de la capital y con un mínimo de duración de 60 minutos.

Es la primera vez que este premio recae en una cinta de provincia, y desde ya se suma a la selecta lista de filmes nacionales que han sido distinguidos con este galardón, tales como La teta asustada de Claudia Llosa (2009), Paraíso de Héctor Gálvez (2010) y Las malas intenciones de Rosario García-Montero (2011).

Los trabajos previos de Omar Forero incluyen los largometrajes Los actores (2008) y El ordenador (2012), película que obtuvo críticas favorables tras su presentación en junio pasado en el Festival Lima Independiente, donde ganó el premio a la mejor película de la competencia nacional otorgado también por la APRECI.

Igualmente, el último largo del realizador trujillano fue reconocido por la revista de cine Godard! como el mejor filme peruano de este año.

Comentarios

Chicama cuenta la historia de César, un egresado de Educación de una provincia de La Libertad que a falta de un puesto más atractivo, acepta ser docente en una escuela primaria ubicada en un pueblo de la sierra. La dirección de Omar Forero, de estilo minimalista, y su apuesta por actores no profesionales, figuran entre las virtudes que destacaron los miembros de la APRECI al premiar la película.

Para Juan Carlos Fangacio (Diario Perú 21), se trata de una notable película que emociona por su propuesta cinematográfica, pero también por su significado como producción de provincia. “Un logro gigantesco que tendría que convertirse no solo en referente del interior del país, sino de tanto cineasta ‘ombliguista’ limeño”, indicó.

Andrés Mego comenta que Chicama presenta, de manera brillante, el problema de la educación rural en nuestro país, con profesores ausentes por periodos y cuando presentes impartiendo lecciones caducas a niños que las repiten de paporreta. Pero Forero no intenta hacer una denuncia, su presentación de las situaciones aparenta ser tan natural que lleva al espectador a sentirse testigo de una realidad, resaltó.

Juan José Beteta (Cinencuentro) destaca que el gran mérito de Chicama es haberse adaptado perfectamente a sus recursos artísticos y económicos, y haberles sacado el jugo. El talento de Forero consiste en trabajar con actores novatos o no profesionales, y hacerlos interpretarse a sí mismos en su cotidianeidad; trabaja con situaciones sencillas, apela al encanto natural de la niñez y a la frescura y espontaneidad de la juventud.

Del mismo modo, Rodrigo Portales (Cinencuentro) sostiene que Chicama -lograda incursión cinematográfica, cristalina y empática, a la realidad de la educación rural y a la vocación de ser profesor en nuestro país- confirma a un realizador en ascenso y aporta al cine regional peruano una necesaria cuota de rigor y de calidad.

La premiación de Chicama tuvo repercusión en medios nacionales y extranjeros como El Comercio, La República, Expreso, RPP, Correo, Radio San Borja, La Industria de Trujillo, Terra, Siente Mag, Cinencuentro, LaMula.pe, Agencia Efe, Cinema Tropical (EE.UU.), El Universal (Venezuela), LatAm cinema, entre otros.