La Asociación Peruana de Prensa Cinematográfica (APRECI) eligió anoche a la película argentina Por tu culpa de la directora Anahí Berneri como el mejor largo de ficción de la sección oficial del 15° Festival de Lima. En la cinta se narra cómo una madre distanciada de su marido debe lidiar una noche con sus dos pequeños hijos y cómo esta velada se va complicando con sospechas ambiguas sobre maltratos.
De acuerdo al acta del jurado, Por tu culpa mereció la distinción por “retratar una situación familiar límite con economía del lenguaje, sin perder riqueza expresiva”, creando “una atmósfera opresiva, recurriendo a la suma de escenas en apariencia inocuas”.
También se destacó la dirección de actores, y la manera “transparente y descarnada de representar sin prejuicios ni valoraciones, la violenta ambigüedad de las relaciones familares”.
La crítica rescató asimismo “la sabiduría al retratar la épica nocturna, crispada y nerviosa, de una madre de nuestros días al interior de una sociedad machista que la sofoca y anula”. Del mismo modo, valoró la actuación de la protagonista Erica Rivas en el rol de Julieta quien “queda inscrita entre las nuevas heroínas del melodrama”.
El jurado de la APRECI, integrado por Ernesto Carlín (Diario El Peruano), Rodrigo Portales (Cinencuentro) y José Romero (Revista Godard!), eligió a este filme sobre otras 18 películas latinoamericanas en competencia.

El anuncio y entrega del galardón se realizó anoche en el Centro Cultural de la Universidad Católica del Perú, sede principal del certamen cinematográfico más importante del país. Recogió el premio, a nombre de los ganadores, el consejero cultural de la Embajada Argentina en Perú, Leandro Fernández. Cabe recordar que en el marco del Festival de Lima, la APRECI, afiliada a la Federación Internacional de Prensa y Crítica Cinematográfica – FIPRESCI, ha otorgado esta distinción a las películas Huacho (Chile) en el 2009, y Norteado (México) en el 2010.
La premiación de “Por tu culpa” tuvo repercusión en medios extranjeros y nacionales, como la agencia EFE, La República, Andina, Cinencuentro, El Comercio, El Peruano, Peru.com, RPP, The Hollywood Reporter, País24, Portal del Cine y el Audiovisual Latinoamericano, boletín Vértigo del Festival de Lima, y otros. (Más imágenes de la premiación en el Facebook de Apreci).
Foto: Rolando Jurado (Cinencuentro)
Por Juan José Beteta*
Por Juan José Beteta*
Por Juan José Beteta*
La sensibilidad de Sebastián Silva (grabó la película en casa de sus padres, donde se crió de los 10 a los 20 años) para la comunicación de cuerpos en contextos caracterizados por la inestabilidad, sortea brillantemente los estereotipos psicológicos y se anima incluso a introducir un dispositivo lingüístico (como lo hicieron en su momento los grandes teóricos de la comunicación humana en la terapia familiar) llamado Lucy, que aparece para cumplir una función mayor en un momento determinado, respondiendo a una emergencia. Lucy se inscribe como dispositivo en un juego de poder, obedeciendo una ética en medio de los recursos somáticos de Raquel (la nana que viene trabajando 23 años con la familia y no duda en hacer imposible la vida de las muchachas que llegan a trabajar con ella): Hagas lo que hagas, haz siempre lo contrario. Y así Lucy se desnuda en el patio de la casa cuando Raquel la deja fuera. Llora desesperada cuando Raquel pierde el sentido. Y agradece el mal trato invitándola a pasar Navidad con su familia. Porque La Nana es sobre todo una puesta en escena del self, donde lo complejo se transforma en unidad, lo oculto en visible, lo difícil en facilidad. La Nana nos ha devuelto un cine de interacciones en el mismísimo mundo de la vida. Sí, interacciones, como en el cine etnográfico. Interacciones de seres humanos en su medio ambiente social. La historia descubre con inteligencia que la personalidad es un mito y que detrás de los grandes cambios solo existe el lenguaje (la lógica de la razón es la peor de las disposiciones. El ser humano es paradójico). Silva está muy cerca de la ética del amor y el reconocimiento de los Dardenne, filmando una historia de seres humanos en movimiento, focalizando lo inestable, lo fluido, lo cambiante, documentando cuerpos de personas ordinarias en situaciones ordinarias y condiciones igualmente ordinarias.